¿Por qué un terremoto causa tsunami y otro no? El sismo de Panamá

Este viernes 9 de octubre, a las 12:56, la tierra se sacudió en la península de Azuero, en el sur de Panamá. El Servicio Geológico de Estados Unidos, el USGS, le asignó primero una magnitud de 8,0, luego de 7,6 y, horas después, de 7,7, con el foco a unos 13 kilómetros de profundidad. Se sintió en Ciudad de Panamá, en Costa Rica y en Colombia, en ciudades tan lejanas como Bogotá y Cartagena.
Al cierre de esta nota, la noche del 9 de octubre, Protección Civil de Panamá todavía no tenía un balance oficial de víctimas. Hay daños en la catedral y la Gobernación de Penonomé, edificaciones afectadas cerca de Tonosí y en las provincias de Veraguas, Herrera y Los Santos, y tres réplicas de magnitud mayor que 5. El propio USGS emitió una alerta roja por pérdidas económicas. Mi primer pensamiento está con la gente de Azuero.
Minutos después del sismo, el sistema de alertas de tsunami de Estados Unidos advirtió que podía haber olas de 1 a 3 metros en algunas costas de Panamá y de hasta un metro en Ecuador. Colombia, Costa Rica y otros países evaluaron la amenaza para sus costas. Y luego, nada: el mar no se levantó, y las alertas se descartaron una tras otra.
La pregunta es esta: ¿por qué un terremoto tan fuerte no produjo un tsunami, y por qué su magnitud cambió tres veces en una tarde?
¿Qué es la magnitud de un terremoto?
La magnitud mide cuánta energía liberó el sismo en su origen, no cuánto se movió el suelo en tu casa. Es una sola cifra por terremoto, y la escala que se usa hoy, la magnitud de momento, se calcula a partir de tres cosas: qué tan rígida es la roca, qué área de la falla se rompió y cuánto se deslizó un lado respecto al otro.
Piensa en una alfombra que arrastras sobre el piso. Lo que cuenta no es solo cuánto la jalaste, sino qué tan grande es y qué tan pesada. Arrastrar un tapete un metro no es lo mismo que mover diez metros cuadrados de alfombra persa. En un terremoto, la "alfombra" es un pedazo de falla de decenas de kilómetros.
Y la escala engaña. Cada punto de magnitud equivale a unas 32 veces más energía. Un 7,7 libera unas 32 veces más que un 6,7, y la diferencia entre 7,7 y 8,0 no es un "poquito": el 8,0 tendría casi tres veces más energía.
¿Por qué la magnitud cambió de 8,0 a 7,7?
Porque la primera cifra siempre es un borrador. Los sismólogos tienen que dar un número en minutos, cuando apenas han llegado a las estaciones las primeras ondas, las más rápidas. Con eso se estima el tamaño, pero las ondas que de verdad revelan cuánta falla se rompió son más lentas y tardan más en dar la vuelta al planeta.
Es como adivinar el tamaño de una ola por el primer chapuzón que te moja los pies. Te da una idea, pero para saber de verdad tienes que esperar a que llegue la ola entera. Con más estaciones y más minutos de datos, el número se va ajustando.
Por eso cada agencia publicó cifras distintas. El USGS empezó en 8,0 y terminó en 7,7; el Servicio Geológico Colombiano pasó de 7,3 a 8,0; el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá habló de 7,6 a 7,7. Nadie se equivocó: estaban midiendo con información incompleta. En el artículo sobre cómo saber si una noticia de ciencia es falsa hablé de esto: una cifra que se corrige no es una cifra falsa, es ciencia en tiempo real.
Entonces, ¿por qué se activó la alerta de tsunami?
Porque la alerta se emite antes de saber lo único que de verdad decide si habrá tsunami. Con la magnitud y la ubicación, un sismo grande y poco profundo junto al Pacífico basta para avisar. Me parece la decisión correcta: si esperas a tener certeza, el agua llega primero.
Lo que falta en esos primeros minutos es saber cómo se movió la falla. Y para entender por qué eso lo cambia todo, hay que pensar en una tina.
¿Qué hace que un terremoto levante el mar?
Que el fondo del mar se mueva hacia arriba o hacia abajo. Un tsunami no lo decide la magnitud: lo decide la dirección en que se mueve el suelo.
Imagina la tina del baño llena, con tu mano plana en el fondo. Si la levantas de golpe, empujas toda la columna de agua hacia arriba y se forma una ola que corre hacia los bordes. Ahora, con la mano en el mismo sitio, deslízala de lado, rápido. El agua se agita un poco, pero no se levanta. Moviste la misma mano, con la misma fuerza. Cambió la dirección.
Los terremotos que causan los grandes tsunamis, como el de Chile en 2010 o el de Japón en 2011, ocurren en fallas donde una placa se mete debajo de otra y, al soltarse, levanta de golpe el fondo marino a lo largo de cientos de kilómetros. Son la mano que sube.
El de Panamá fue la mano que se desliza. Según el análisis del USGS, fue un sismo de desgarre: dos bloques de corteza se movieron de lado, uno respecto al otro, con apenas una pequeña componente vertical. Además, el epicentro quedó en la península de Azuero, junto a la costa, no en mar abierto. Mucha energía para sacudir edificios. Muy poca para empujar el agua hacia arriba.
En mi opinión, este es el dato más útil que deja el sismo: la próxima vez que veas "magnitud 7,7 en el Pacífico", la pregunta correcta no es solo "¿qué tan grande?", sino "¿hacia dónde se movió?".
¿Por qué se sintió hasta en Bogotá?
Porque fue grande y poco profundo, y porque las ondas lentas viajan lejos. Bogotá está a unos 800 kilómetros del epicentro y Cartagena a unos 660, según mis cálculos con las coordenadas del USGS.
Las ondas sísmicas de periodo largo, las que hacen un vaivén lento, pierden poca energía en el camino. Los edificios altos tienen justamente periodos largos, así que se mecen con ellas como un columpio que empujas en el momento justo. Por eso un sismo lejano suele sentirse más en los pisos altos que en las casas.
En Bogotá hay un ingrediente más: la ciudad está sobre el fondo de un antiguo lago, con capas de arcilla blanda que amplifican el movimiento, como gelatina sobre un plato que alguien sacude. Lo conté en el artículo sobre por qué el metro de Bogotá va elevado.
¿Qué no sabemos todavía?
Casi todo lo que importa a la gente de Azuero. Al cierre de esta nota no hay cifra oficial de víctimas ni de daños. El USGS estima, con su modelo automático, que algunas víctimas son posibles y que las pérdidas pueden ser extensas, y señala que entre las construcciones vulnerables de la región predominan el ladrillo sin refuerzo y el adobe. Es una estimación, no un conteo, y conviene leerla así.
Tampoco se sabe cuántas réplicas faltan. Después de un sismo de 7,7 pueden venir réplicas fuertes durante semanas, y nadie puede decir cuándo. Lo que se sabe de la zona, que está en el cruce de varias placas tectónicas, lo expliqué en el artículo sobre por qué tiembla tanto en Latinoamérica.
Qué puedes hacer tú, hoy
- Si estás en la costa y el suelo se sacude con fuerza o por mucho tiempo, sube a terreno alto sin esperar la alerta. Esa regla vale más que cualquier número de magnitud.
- No compartas magnitudes ni "pronósticos" de otro terremoto. Nadie puede predecir la hora de un sismo. Comparte solo a Protección Civil, al USGS o al servicio geológico de tu país.
- Si estás en Azuero, revisa grietas antes de volver a entrar. Las réplicas tumban lo que el sismo principal dejó débil.
- Ten una mochila lista y un punto de encuentro con tu familia. Agua, linterna, radio de pilas, documentos y medicinas.
- Reporta lo que sentiste. El formulario "¿Lo sintió?" del USGS ya tenía más de 500 respuestas esta tarde, y esos reportes ayudan a medir la intensidad donde no hay sensores.
Las personas que trabajan esta noche
Mientras escribo, los rescatistas de Protección Civil y los bomberos de Panamá están revisando casas en Los Santos, Herrera y Veraguas. Los sismólogos del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá vigilan las réplicas. En Colombia, Costa Rica y Ecuador, equipos de gestión del riesgo tuvieron que evaluar la amenaza de tsunami para sus costas con información incompleta, sabiendo que equivocarse en cualquier dirección tiene costo.
Creo que esa decisión, avisar primero y corregir después, salva vidas. La alerta que se levantó hoy no fue una falsa alarma. Fue el sistema funcionando.
¿Dónde estabas cuando tembló, y lo sentiste? Si estás en Panamá, cuéntanos cómo están las cosas en tu zona.
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