¿Cómo flota una hoja que aguanta a un niño? La Victoria colombiana

Hace cinco años, Carlos Magdalena, horticultor del Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, estaba mirando Instagram. Vio unas fotos de un lirio de agua gigante tomadas en el Guainía, en el oriente de Colombia. El autor de las fotos, Jeremiah Harris, que tiene un vivero de plantas carnívoras en Estados Unidos, creía que era la especie amazónica de siempre. Magdalena sospechó que no: ningún lirio gigante conocido vivía en esos ríos.

Tenía razón. Esta semana, un equipo de Kew y del Jardín Botánico de Bogotá publicó en la revista Phytotaxa la descripción de una especie nueva: la Victoria colombiana. Crece en lagos de la región de Inírida, en la cuenca del Orinoco, y sus hojas llegan a 2 metros de diámetro. Los investigadores calculan que quedan entre 30 y 50 plantas en estado silvestre.

Si alguna vez viste una foto de estas hojas, seguro te hiciste la misma pregunta que yo. Son láminas delgadas, casi como papel, y aun así hay fotos de niños parados encima.

La pregunta es esta: ¿cómo hace una hoja tan delgada para flotar y aguantar el peso de un niño?

¿Por qué flota cualquier cosa?

Empecemos por lo básico. Cuando pones algo en el agua, el agua empuja hacia arriba. Ese empujón es igual al peso del agua que el objeto aparta. Es el principio de Arquímedes, y lo sientes cada vez que te metes a una piscina y te sientes más liviano.

Un barco de acero flota por eso. No porque el acero sea liviano, sino porque el casco tiene forma de taza y aparta mucha agua. Una piedra del mismo peso se hunde porque aparta muy poca.

La hoja de la Victoria hace algo parecido. Tiene el borde levantado, como una bandeja, y por debajo lleva una red de nervaduras con aire atrapado. Por eso pesa muy poco para su tamaño: se ha reportado una hoja de 2,6 metros que pesaba apenas 6,1 kilos, menos que media arroba de papa.

Pero flotar no es lo mismo que aguantar peso. Una hoja de papel periódico también flota, y si le pones una moneda en el centro se dobla y se hunde. Aquí empieza lo interesante.

¿Qué hay debajo de la hoja?

Si volteas una hoja de Victoria, no ves una lámina lisa. Ves una telaraña de costillas gruesas que salen del centro, como los rayos de una rueda de bicicleta, y que se van ramificando hacia el borde, unidas por costillas más delgadas. Por encima la hoja es verde y lisa; por debajo es rojiza y está llena de espinas que la defienden de los peces.

En 2022, un equipo de la Universidad de Oxford, con Finn Box y Chris Thorogood entre sus autores, midió cómo funciona esa red. Compararon la Victoria con los lirios de agua pequeños de los estanques. Encontraron que la Victoria cubre una superficie enorme usando poco material por metro cuadrado, justamente gracias a esas costillas.

Piensa en un abanico de papel. Una hoja de papel plana se dobla con nada. Si la plegas en acordeón, de repente se vuelve rígida, aunque sigue siendo el mismo papel. La rigidez no viene de tener más material, sino de dónde lo pones. Las costillas de la Victoria son altas cerca del centro, donde la hoja más se dobla, y se adelgazan hacia el borde, donde hace falta menos.

¿Entonces la fuerza está toda en las costillas?

No. Y para mí esto es lo más bonito del estudio de Oxford.

La hoja no se sostiene sola: el agua es parte de la estructura. Cuando algo pesado se apoya sobre la hoja, la lámina se hunde un poco. Al hundirse, aparta más agua, y esa agua empuja hacia arriba justo donde hace falta. Las costillas reparten la carga y el lago la recibe.

Imagina que te acuestas sobre un colchón inflable en la piscina. Si te paras en un solo punto, te hundes. Si te acuestas, tu peso se reparte y el colchón aparta agua en toda su superficie. La hoja de la Victoria funciona como un colchón con esqueleto: las costillas hacen que un peso en un punto se reparta por toda la hoja, y así toda la hoja usa el empuje del agua.

Por eso todas las historias de niños sobre estas hojas tienen una condición: el peso tiene que quedar repartido. Un peso concentrado en un punto, como alguien saltando, es otra historia.

La hoja que diseñó un palacio

Esta idea ya cambió una ciudad una vez. En 1849, Joseph Paxton, el jardinero del duque de Devonshire en Inglaterra, logró por primera vez que una Victoria floreciera en Inglaterra. Para mostrar su resistencia, puso de pie sobre una hoja a su hija Annie, de 7 años. La hoja aguantó.

Paxton se quedó estudiando esas costillas. Dijo después que la naturaleza le había dado a la hoja vigas a lo largo y a lo ancho, y que él solo las había copiado. Con esa idea diseñó invernaderos de hierro y vidrio, y luego el Palacio de Cristal, el enorme edificio de la Gran Exposición de Londres de 1851. Fue uno de los primeros grandes edificios hechos con piezas fabricadas en serie y armadas en el sitio.

En mi opinión, pocas veces una planta ha cambiado tanto la forma de construir. Y la idea sigue viva. Chris Thorogood, uno de los autores del estudio de Oxford, propuso que la forma de estos lirios podría inspirar plataformas flotantes gigantes, como paneles solares en el mar. Como pasó con el metro de Bogotá, a veces la mejor ingeniería es la que entiende primero lo que hace la naturaleza.

¿Qué no sabemos todavía?

Bastante. La descripción de la especie es reciente, y todavía falta medir cosas básicas: cuántas plantas hay de verdad, si hay más poblaciones en otros lagos del Guainía y qué tan distinta es por dentro de sus parientes. Que yo sepa, nadie ha medido todavía cuánto peso aguanta una hoja de Victoria colombiana en particular.

Tampoco sabemos bien qué la amenaza más. Con tan pocas plantas, cualquier cambio en esos lagos puede pesar mucho. El equipo propone clasificarla como En peligro crítico en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la categoría más grave antes de desaparecer en estado silvestre. Ya están recogiendo semillas para cultivarla en jardines botánicos y en comunidades indígenas de la zona.

Y hay algo que esta historia deja claro. Si una planta con hojas de 2 metros pasó desapercibida hasta 2026, imagina cuántas especies pequeñas siguen sin nombre. Como conté en el artículo del Informe Planeta Vivo, en Latinoamérica nos faltan muchísimos datos sobre lo que tenemos.

Qué puedes hacer tú, hoy

  • Toma fotos y súbelas. Esta especie apareció porque alguien publicó una foto. Plataformas de ciencia ciudadana como iNaturalist convierten tus fotos de plantas y animales en datos que miran expertos de todo el mundo.
  • Haz el experimento del abanico. Pon una hoja de papel sobre dos vasos y una moneda encima: se hunde. Dóblala en acordeón y repite. Acabas de entender las costillas de la Victoria.
  • Si viajas a Inírida, ve con guías locales. La especie depende de que esos lagos sigan como están. No arranques hojas ni flores.
  • Visita un jardín botánico. El Jardín Botánico de Bogotá participó en este hallazgo, y estudiar plantas así empieza por conocerlas de cerca.

Las personas que la encontraron

La Victoria colombiana no la descubrió una sola persona. La vio primero un fotógrafo aficionado que no sabía lo que tenía en la cámara. La reconoció un horticultor en Londres que lleva años estudiando estos lirios. La confirmaron investigadores del Jardín Botánico de Bogotá. Y la encontraron en el agua tres guías indígenas, Nilo Rodríguez, Jaime Hernández y Gustavo Melo. Magdalena lo dijo sin rodeos: su conocimiento de la zona es increíble, y la investigación no habría sido posible sin ellos.

La expedición duró cinco días en selva inundada. Para describir una especie nueva hacen falta sus flores, y las flores aparecieron solo la última noche.

No es la primera vez que pasa algo así. En 2022, Magdalena y la ilustradora botánica Lucy Smith, junto con colegas de Bolivia, mostraron que otra Victoria, la boliviana, era una especie distinta, después de pasar 177 años confundida en las colecciones de Kew. Me gusta que en esa historia una artista haya sido parte del descubrimiento: dibujar con precisión también es hacer ciencia.

Hay muchas formas de hacer ciencia: con un telescopio, con una cámara o con una canoa y el conocimiento de toda una vida en el río.

¿Qué planta o animal de tu región crees que nadie ha estudiado todavía? Te leo en los comentarios.

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