¿Por qué Marte perdió su atmósfera? No fue solo el campo magnético

Hoy, 10 de octubre, termina la Semana Mundial del Espacio, que este año celebró la "revolución de los cohetes". Es un buen día para mirar hacia el planeta al que todos esos cohetes quieren llegar: Marte. Y para despedir a una sonda que pasó más de diez años preguntándole a Marte por qué se quedó sin aire.
Se llamaba MAVEN. Llegó a Marte en septiembre de 2014, dejó de responder en diciembre de 2025, y en junio de 2026 la NASA la dio por perdida. Shannon Curry, su investigadora principal, lo resumió así: hoy entendemos el escape de la atmósfera en Marte mejor que en cualquier otro planeta.
Marte tuvo ríos, deltas y lagos. Hoy la presión de su aire es apenas un 0,6 % de la que sientes tú en la Tierra. Si te pararas allí sin traje, la saliva de tu boca empezaría a hervir a la temperatura de tu cuerpo. Algo se llevó esa atmósfera.
La pregunta es esta: ¿adónde se fue el aire de Marte, y por qué la Tierra sí conservó el suyo?
¿Qué es una atmósfera y qué la mantiene en su lugar?
Una atmósfera es una capa de gas que un planeta sostiene con su gravedad. Las moléculas de ese gas se mueven todo el tiempo, rebotando unas contra otras. Casi todas vuelven a caer. Pero algunas, en lo más alto, ganan suficiente velocidad para escaparse para siempre.
Piensa en lanzar una pelota hacia arriba desde tu patio. Si la lanzas suave, vuelve. Si pudieras lanzarla a 11,2 kilómetros por segundo desde la Tierra, no volvería nunca: esa es la velocidad de escape de nuestro planeta. En Marte basta con 5 kilómetros por segundo. Su gravedad es apenas un 38 % de la nuestra.
Imagina que sostienes un puñado de arena seca. Si aprietas fuerte, se queda; si abres un poco la mano, se te escurre entre los dedos. Marte, desde el principio, sujetaba su aire con la mano floja.
¿Cómo arranca el Sol el aire de un planeta?
El Sol no solo manda luz. También lanza sin parar un chorro de partículas con carga eléctrica, el viento solar. En el artículo sobre las tormentas solares expliqué qué pasa cuando ese chorro se intensifica. Aquí nos importa lo que hace todos los días.
MAVEN midió que hoy el viento solar le arranca a Marte unos 100 gramos de atmósfera por segundo. Parece poco, pero son más de ocho toneladas al día. Y durante una tormenta solar la pérdida sube unas diez veces.
Uno de los mecanismos tiene nombre en inglés, sputtering, que podríamos traducir como "salpicadura". En 2025, el equipo de Curry publicó la primera observación directa de este fenómeno en cualquier planeta. Ella lo explicó con una imagen: iones pesados que se estrellan muy rápido contra la atmósfera, como una bala de cañón en una piscina, y salpican hacia afuera las moléculas que encuentran. Midieron que ocurre unas cuatro veces más rápido de lo que se había calculado.
Y en agosto de 2026, un equipo de la Universidad de Boston dirigido por Chi Zhang encontró otro mecanismo, combinando datos de MAVEN y de la sonda china Tianwen-1. El viento solar, al rozar el borde de la atmósfera marciana, levanta olas gigantes, como el viento cuando sopla sobre el agua de un lago. Esas olas forman nubes de gas cargado que se desprenden en bloque.
¿Cómo sabemos cuánto aire se perdió?
Por el argón. El argón es un gas que no reacciona con nada: no se pega a las rocas ni forma minerales. Si desaparece, es porque se fue al espacio.
Además, el argón viene en dos versiones, una un poco más liviana que la otra. La liviana escapa con más facilidad. Es como una bolsa de canicas grandes y pequeñas con un agujero: con el tiempo, quedan más grandes adentro. MAVEN midió esa proporción en la parte alta de la atmósfera y el equipo de Bruce Jakosky calculó, en 2017, que Marte perdió cerca del 65 % de su argón. De ahí dedujeron que también se fue al espacio la mayor parte de su dióxido de carbono, el gas principal de su atmósfera.
¿No era todo culpa del campo magnético?
Esta es la explicación que casi todos aprendimos: la Tierra tiene un campo magnético que la protege como un escudo, Marte lo perdió, y por eso el viento solar le barrió el aire. La historia es más interesante: el campo magnético ayuda, pero no es el escudo que nos contaron, y una parte del aire de Marte ni siquiera se fue al espacio.
Ahora mira a Venus, y te vas a sorprender. No tiene campo magnético global y conserva una atmósfera muchísimo más densa que la nuestra. En 2018, un estudio en la revista Astronomy & Astrophysics mostró que hoy la Tierra, Venus y Marte pierden gas al espacio a ritmos de un orden de magnitud parecido. Con campo magnético o sin él.
Hay matices, y vale la pena decirlos. Mediciones de la Agencia Espacial Europea encontraron que, ante el mismo empujón del viento solar, la pérdida de oxígeno de Marte creció diez veces más que la de la Tierra. El campo sí da una ventaja. Pero no lo explica todo.
La otra mitad de la historia la encontró el rover Curiosity. En 2025, un equipo dirigido por Benjamin Tutolo reportó en la revista Science que las rocas del cráter Gale tienen siderita, un mineral de hierro y carbono, en proporciones de 5 % a más de 10 % del peso. Es decir, parte del dióxido de carbono del aire marciano reaccionó con el agua y quedó convertido en roca.
Es lo mismo que pasa con el sarro de la olla en la que hierves agua. Ese sarro blanco es un carbonato: carbono que estaba disuelto y terminó pegado a la pared. Marte tiene sarro en sus rocas, y ahí está guardada una parte de su antiguo cielo.
Entonces, ¿cuál es la causa de fondo?
En mi opinión, la respuesta más honesta es que Marte es pequeño. Tiene apenas un 11 % de la masa de la Tierra.
Un planeta pequeño se enfría rápido, como una olla pequeña de sopa se enfría antes que una grande. Según la explicación más aceptada, al enfriarse su núcleo dejó de moverse, y con él se apagó el campo magnético, hace unos 4.000 millones de años. Su gravedad débil retenía mal el gas. Y el Sol joven era mucho más activo que hoy. Todo eso junto, durante miles de millones de años, convirtió un mundo con lagos en el desierto frío que vemos. Si conoces el desierto de Atacama, piensa en él sin aire, sin agua y a decenas de grados bajo cero.
Lo que todavía se discute es cuánto se fue al espacio y cuánto quedó en las rocas. Tampoco hay acuerdo sobre cuánto tiempo duró el Marte húmedo. Para responder eso hacen falta más muestras, y algunas esperan en tubos sellados que el rover Perseverance dejó listos.
Qué puedes hacer tú, hoy
- Mira a Marte. En las noches despejadas se ve como un punto rojizo que titila menos que las estrellas. Una aplicación gratuita de mapa del cielo te dice dónde buscarlo.
- Usa los datos. Las imágenes de los rovers de la NASA se publican en línea, sin costo, poco después de llegar a la Tierra. Tú puedes ver el cráter Gale con los mismos ojos que los científicos.
- Desconfía de las explicaciones de una sola causa. "Marte perdió su escudo magnético" suena bien, pero la ciencia casi nunca es tan simple.
Las personas que le preguntaron a Marte
MAVEN no fue una máquina solitaria. Fue el trabajo de un equipo grande durante más de una década. La dirigió primero Bruce Jakosky y después Shannon Curry, que estuvo al frente hasta el final. Científicas como Vicky Hamilton usaron sus datos para entender cómo un planeta cálido y húmedo se volvió frío y seco.
Cuando se apagó, su equipo lo vivió, según dijo su jefe de proyecto, como la pérdida de un ser querido. Pero sus datos siguen ahí, y siguen dando respuestas, como la de las olas gigantes de este año.
Como en el artículo sobre por qué cuesta tanto llegar a la órbita, la exploración del espacio es, al final, una historia de equipos.
¿Te gustaría ver a una persona caminar en Marte, o crees que deberíamos dejar que lo exploren solo las máquinas? Te leo en los comentarios.
¿Te gustó esta entrada? Apóyame con un café ☕